Un pequeño llamado Johnny ve como su padre es asesinado a manos de unos soldados. Años más tarde aprende a usar las armas, y a las utiliza de la peor manera, dando muerte a todo oficial que encuentra a su camino, en busca de una venganza ciega. El teniente Garringo (Anthony Steffen) es encargado de averiguar quién es el asesino y poner fin a esta situación. El subtítulo de este película era “los muertos no se pueden contar” por una buena razón, ya que Garringo hará su trabajo de una manera brutal, no dudando en matar.
En Garringo encontramos una pareja de personajes muy interesante: por una parte está Johnny el asesino (Peter Lee Lawrence) que tiene un lado amable que se muestra en su relación con Julia, una chica con la que creció; por otra parte encontramos a Garringo, un hombre de ley carente de misericordia. Una combinación que evoca sentimientos ambivalentes en el espectador.

